Resumen del viaje a Tallin (Estonia)

El pasado 8 de Noviembre nos subimos en uno de los barcos que escogen la mayoría de estudiantes para ir a Tallin: el Scanbalt ISC. La razón de que 2000 jóvenes decidan embarcarse a la vez reside en las fiestas que se celebran en el mismo.
El Victoria I (que así se llamaba nuestro barco), cruzaba el Mar Báltico, así que al situarse en aguas internacionales vendería productos en ausencia de impuestos (tiendas con denominación Tax Free). Resumiendo: que el ambiente que se crea es lo más parecido al botellón español, sólo que en las cabinas y pasillos de las 9 plantas.
Salimos desde Estocolmo a las 18:00h del domingo y hasta las 10:00h no llegaríamos a Tallin, así que quedaba toda una noche por delante. La gente se abalanzó a comprar bebidas alcohólicas de una manera desmesurada y después sólo llegó la locura. Me llamó la atención la pasividad de los agentes de seguridad (evidentemente intencionada), ya que supuestamente no está permitido consumir bebidas en las cabinas. Pero a Tallink (la compañía) le sale bastante rentable hacer la vista gorda, incluso si se producen ciertos destrozos (véase romper los techos del barco y barandillas).
A diferencia de la cabina que tuve en el viaje a Turku, teníamos televisión con varios canales gratuitos, además de una conexión en directo con un cámara en el lateral del barco. Pero sin duda lo mejor era la conexión con la cámara de seguridad de la discoteca.
Con algo de fuerza de voluntad madrugamos para visitar Tallin: teníamos algo más de 5 horas para ver el casco antiguo de la ciudad y alrededores. Tallin me gustó bastante, aunque hacía bastante más frío que en Estocolmo (allí ya empezó a nevar). Al salir un poco del recinto turístico uno parece encontrarse en Rusia, y es que la influencia soviética es innegable.
Comí con varios amigos (Andreu, Jiahao, Urko, Peio, Dani, Miguel, Patricia…) en un restaurante de ambientación pirata, y cuando nos cansamos de dar paseos volvimos al barco (y otra gran noche nos esperaba). Como dato, la moneda nacional era la corona estonia (EEK), algo menos fuerte que la sueca (SEK).

En definitiva, un viaje genial que no dudaré en repetir el año que viene.









