
Finalmente nos pusimos manos a la obra y Carmen y yo empezamos a preparar una buena fiesta para celebrar nuestros cumpleaños. Nos acercamos al MAXI ICA a comprar la mejor tarta (elegimos una de vainilla y frambuesas), además de vasos, platos, comida, bebida y un buen mantel.
Durante el camino nos encontramos a las amigas de Philipp, Marlena y Angelika, a las que habíamos conocido hacía un par de días en Ambassadeur.






La verdad es que durante el día tuve cierta disyuntiva respecto al plan. ¿Debíamos celebrar la fiesta en Stadshagen y luego ir a una discoteca? En realidad a mí me apetecía que conversar mientras nos tomábamos unos copazos, es decir, sin prisa por entrar a las discotecas a una hora determinada (que suele ser bastante pronto).
La decisión la tomé sobre la marcha así que no hizo falta darle muchas vueltas. Carmen y yo colocamos todo (giramos hasta la cama para ganar espacio) y casi que vinieron todos de sopetón. Por allí pasó un montón de gente y hubo un ambiente que dificilmente será mejorado en Stadshagen.



Conforme avanzaba la noche muchos de los asistentes nos hicieron regalos muy originales a Carmen a mí. Y lo digo de corazón: muchísimas gracias a todos, sois geniales. Entre algunas de las cosas que nos entregaron estaban unas entradas dobles para el SkyView de Globen (¡increíble!), una bola de 8 que todo lo adivina (y que protagonizó multitud de momentos durante la noche), el primer libro de Pippi Långstrump en sueco (¡me viene estupendo!), memorias USB para ambos, chocolates, un polo para mí, y algunas tarjetas dedicadas ¡en varios idiomas!.
También agradezco un montón a Adeline, Mathias, Jean-Baptiste, Charlotte y a todos los demás que fueron a patinar 80 km al día siguiente y que se quedaron hasta que soplamos las velas, a pesar de que madrugaban al día siguiente.
Justo a medianoche empezó un momento muy especial, en el que pondríamos las velas a la tarta y soplaríamos ambos, primero yo por acabar mi cumpleaños (13 de Febrero) y después Carmen por empezar el suyo (14 de Febrero, y San Valentín). Fue un momento casi mágico en el que me sentí muy cerca de la gente y me sentí orgulloso de estar en Estocolmo. Como regalo, allí se escuchó la canción del cumpleaños feliz en siete u ocho idiomas.








Aunque aconsejamos que cada uno trajera sus propias bebidas, pasada la medianoche Carmen y yo invitamos a un par de botellas de buen ron, que animaron a los asistentes a quedarse ¡qué listos sois!.
La fiesta siguió adelante gracias a la buena música que pusieron en P3-Star, emisora de radio sueca que sonó durante toda la noche. Tampoco faltó el momento YouTube en busca de música de lo más absurda. El chiringuito se cerró rondando las 4:00, y la recordaré como mi mejor fiesta de cumpleaños hasta la fecha.







Un resumen de las 33 personas que estuvieron en la fiesta: Urko, Dani, Miguel, Isma, Peio con su hermano y dos amigos, Amir, Serveh, Carlos Herranz, Alexandre, Miia, Floriano, Philipp, Marlena, Angelika, Francesco, Chris, Marco, Adrien, Jean-Baptiste, Daniel Turull, Charlotte, Adeline, Mathias, Monika, Jiahao y Valentino con dos amigas, Carmen y yo.